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Crítica a 13 Reasons Why: “Much ado about Nothing”

Crítica a 13 Reasons Why: “Much ado about Nothing”

May 1, 2017

13 Reasons Why es la serie del momento de Netflix, una de las más comentadas en las redes sociales y los medios, lo que le ha traído serias críticas por su temática a cerca del suicidio. Sin embargo, la discusión nos ha distraído de lo importante: la obra.

La serie de la empresa de streaming está basada en la novela homónima escrita por Jay Asher, consistente en 13 capítulos que retratan como Clay Jensen, un estudiante de secundaria, se entera que Hannah Baker, su compañera de clases, dejó 7 cintas de cassette para ser escuchadas después de su suicidio.

En cada lado de los cassettes – a excepción de la séptima – Hannah revela los actos y las personas involucradas que suscitaron en su suicidio, y dejando como petitorio que todos los involucrados debían escucharlos para no hacer público sus actos.

De esta forma, nos encontramos con un narrador póstumo, bastante utilizado, y abusado, durante los últimos años en la cultura norteamericana – American Beauty, obra destacada -. Y algo recurrente en el nicho adolescente, al que apunta exageradamente esta serie.

El formato está lejos de ser novedoso, el protagonista muerto que deja un testamento, nota, audio, lo que sea, es parte de la memoria colectiva del séptimo arte estadounidense; con obras culmines como Citizen Kane. Y sin ninguna innovación para el espectador durante toda su primera temporada.

Los recursos utilizadas para remarcar la diferencia entre el presente y el pasado, como las heridas en Jensen, son herramientas necesarias para un público novicio. También lo es la música, para atraer y afiliar con la historia a personas que aún no han cumplido la mayoría de edad.

Pero los utensilios no permiten aflojar la carga del narrador, con protagonistas planos y acciones predecibles por sus autores. Nos enfrentamos a la típica serie colegial, con los mismos estereotipos de siempre, descritos y destrozados por The Breakfast Club, con una leve actualización de razas y géneros.

El paso lacónico con la que nos enfrentamos a los hechos es propio de las teleseries latinoamericanas, revelando hechos a cuenta gotas o alimentándonos de red herring (pistas falsas), volviendo tediosa una narración que busca por sobre todo una posición política neutra.

La presentación del bullying es mediante una mirada lejana, incluso irrisoria, puesto que estamos ante la presencia de estereotipos y clichés en la era de las redes sociales.

Por otra parte, la ilustración de cómo las redes de ayuda funcionan ante personas depresivas es injusta y falsa, perpetuando una mirada cargada por parte los autores de la serie contra los consejeros, psicólogos y/o médicos.

Difícil es generar empatía ante caricaturas, planas, y predecibles, mas ante un flojo cuestionamiento que se percibe contra el sistema.

Existe una cultura del suicidio, hay diversos trabajos dispuestos para ser revisados y estudiados, sin embargo es difícil que 13 Reasons Why logré inmiscuirse entre ellos.  Más allá de la alerta de los medios e instituciones estadounidenses, la serie de Netflix es una más del montón de producciones que llegan a las salas de cine, o nuestros hogares, con la temática de muerte y amor entre adolescentes.